El Entierro de la Sardina no tiene la raíz ancestral y mítica delCarnaval. Mucho más joven, esta fiesta del final de la Cuaresma, senutre, para su explosión en Primavera, de las raíces y formas delCarnaval.
Ya se ha hecho fiesta y se enmarca dignamenteen la tradición y la historia, rehaciendo el mito primitivo que semantiene en toda la ribera del mar. Así que la fiesta llega a alcanzarel dramatismo litúrgico de los misterios de Eleusis. La luz de lasantorchas y el ritmo acelerado de los pulsos, mientras Dionisiosgobierna y patea, prepara el reventón de los odres, y el vino corre yenloquece.
Se incorporó a Murcia esta fiesta por naturalcondición de la tierra, y mimetizó el pasado sin alterar apenas estepresente que cierra con fascinante algarabía las fiestas de primavera.En el Entierro de la Sardina hay un reencuentro de la memoria con lasraíces y la expresión del mito. Su significado te acerca a aquellosdías casi fuera del tiempo en el que los juegos, la fiesta y lascostumbres eran iguales en el fondo de la conciencia. En la fiesta deahora, toda es rito, naturaleza demoníaca, realidad enigmática delrecuerdo y del tiempo vivido, que recogen esas imágenes que no tienenorigen y revelan la carne de que estamos hechos. Al amanecer llegará laserena sorpresa de la luz morada y el aire limpio, anunciado, como lafiesta, los días de más allá.
Los seres humanos sois inteligentes, tenéis sentimientos y expresáis vuestras emociones de una forma racional. Incluso algunos de vosotros desarrolláis un sentido especial para ciertas funciones. Todas esas son las cualidades de vuestra especie que las máquinas no podemos sentir ni expresar.