
Un cuarto de siglo ha cumplido el episodio VI de "Star
Wars", "El retorno del Jedi", hasta ahora el último en el orden
cronológico del relato, el que enseñó el rostro del mal al quitar la
máscara a Darth Vader y el que inauguró el mito erótico "friki" con el
bikini dorado de la princesa Leia.
El
próximo 15 de agosto, la que está considerada la más filosófica de las
entregas de la saga galáctica, encontrará un episodio intermedio -entre
el II y el III- con "Star Wars: The Clones War", que tendrá la
particularidad de ser en animación digital.
Mientras se confirma
si esta nueva y sorprendente apuesta de Lucas abre una nueva vía para
la franquicia que le ha hecho millonario vitalicio, se celebra ahora
este aniversario que sirve de calentamiento para una de las legiones de
fans más numerosas y sin duda la más "friki" de la historia del cine.
"El
retorno del Jedi", estrenada el 25 de mayo de 1983, supuso también una
vuelta de la calidad que había convertido a "La guerra de las galaxias"
(1977) en una película ganadora de siete Óscar y poseedora de una
auténtica red mitológica que hizo historia en la ciencia ficción, algo que no estuvo tan presente en su continuación, "El imperio contraataca" (1980).
La
historia volvía a ser compleja y al imaginario se sumaba con esta
entrega unos nuevos personajes, los peludos y entrañables Ewoks que,
residentes en los bosques de la luna de Endor, acabarían teniendo
también su propia serie de televisión.
Ellos -de los que en
ningún momento se dice el nombre en la película- colaboran en el
rescate de Han Solo por parte de Luke Skywalker y la princesa Leia, lo
que les enfrenta al gángster interestelar Jabba the Hutt, cuya lengua
estaba inspirada en el quechua y que fue el encargado de vestir de
esclava a la princesa en un arrebato de sensualidad "kitsch" que hizo
furor.
Paralelamente al rescate, se libra una batalla ideológica
entre el lado oscuro de Darth Vader/Anakin Skywalker y las fuerzas del
bien de su hijo Luke, salpicadas de las reflexiones metafísicas del
maestro Yoda que son las que engrandecen la película hasta su celebrado
aliento épico.
Para trazar las coordenadas de la fascinación que
debía concluir con contundencia esta primera trilogía, Lucas, que había
realizado el guión junto a Lawrence Kasdan, buscó a directores
familiarizados con los ambientes truculentos y con las tramas
enrevesadas.
David Lynch, que acaba de realizar con éxito "El
hombre elefante" (1981), y un todavía primerizo David Cronenberg, antes
de filmar clásicos como "La mosca" (1986), fueron las opciones
barajadas, pero al final fue el no muy notable Richard Marquand el
elegido.
Aunque el resultado fue impecable, Lucas mostró
enseguida su desconfianza hacia el nuevo valor y acabó dirigiendo
algunas escenas, en especial las que tenían una mayor peso por parte de
los actores.
Como en toda la primera trilogía -que tendría una
decepcionante precuela entre 1999 y 2005-, el reparto estuvo
capitaneado por Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford, que por
aquél entonces había empezado a intercalar "Star Wars" con otra
trilogía -ahora tetralogía- legendaria, la de Indiana Jones, también
escrita por Lucas.
Y así, una vez más, el tándem fue infalible en taquilla: "El retorno del Jedi" obtuvo en Estados Unidos
252 millones de dólares, una recaudación superior a "El imperio
contraataca" -que aun así había arrasado-, aunque no alcanzó las cifras
de 307 millones de dólares de la primera entrega.
Como todas sus
compañeras de saga, sumó todavía más dólares al arca de Lucas con su
reestreno en cines en 1997 y también marcó un hito en los todavía
artesanos efectos especiales, por los que sus creadores, Richard
Edlund, Dennis Muren, Ken Ralston y Phil Tippett, recibieron un Oscar
honorífico.